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p dir=»ltr»>"La Excelencia Repetible"
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p dir=»ltr»>En la publicación anterior hablábamos de cómo la textura y el aroma comienzan a despertar nuestras emociones incluso antes del primer bocado.
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p dir=»ltr»>Pero hoy quiero ir un paso más allá.
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p dir=»ltr»>Porque provocar esa primera emoción es importante.
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p dir=»ltr»>Conseguir repetirla cada día es lo verdaderamente difícil.
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p dir=»ltr»>En nuestro oficio se habla mucho de innovación, creatividad y nuevas recetas.
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p dir=»ltr»>Todo eso tiene valor.
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p dir=»ltr»>Pero existe un reto mucho mayor que pocas veces ocupa el lugar que merece.
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p dir=»ltr»>"La excelencia repetible".
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p dir=»ltr»>Cualquiera puede elaborar un pan, un croissant o un pastel extraordinario una mañana.
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p dir=»ltr»>Lo realmente complicado es conseguir que ese mismo producto salga igual de bien mañana, pasado mañana y dentro de seis meses.
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p dir=»ltr»>Porque el cliente no vuelve a comprar una receta.
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p dir=»ltr»>Vuelve a buscar una sensación.
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p dir=»ltr»>La textura que le sorprendió.
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p dir=»ltr»>El aroma que recuerda.
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p dir=»ltr»>El crujido que escuchó al partir un croissant.
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p dir=»ltr»>La suavidad de una miga que todavía conserva en la memoria.
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p dir=»ltr»>En definitiva, vuelve para intentar revivir una experiencia que le emocionó.
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p dir=»ltr»>Y solo existe una forma de conseguirlo:
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p dir=»ltr»>Ser capaces de repetir esa experiencia una y otra vez.
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p dir=»ltr»>Eso es la verdadera excelencia.
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p dir=»ltr»>No hacer un gran producto una vez.
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p dir=»ltr»>Sino haber diseñado un proceso capaz de reproducir las mismas sensaciones cada día, independientemente de quién esté trabajando, de la estación del año o del volumen de producción.
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p dir=»ltr»>Ahí es donde empieza el verdadero trabajo del panadero/pastelero.
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p dir=»ltr»>Y también el del asesor técnico.
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p dir=»ltr»>Después de tanto tiempo recorriendo obradores de diferentes tamaños, desde pequeños talleres artesanos hasta grandes industrias, he llegado a una conclusión que con el tiempo ha ido ganando fuerza.
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p dir=»ltr»>Las mejores empresas no son necesariamente las que elaboran el producto más espectacular.
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p dir=»ltr»>Son las que consiguen que un cliente entre hoy, vuelva dentro de una semana, de un mes o de un año… y encuentre exactamente aquello que esperaba encontrar.
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p dir=»ltr»>No porque el producto sea idéntico en apariencia.
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p dir=»ltr»>Sino porque le devuelve las mismas sensaciones.
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p dir=»ltr»>Esa confianza no nace por casualidad.
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p dir=»ltr»>Se construye con conocimiento, método, control del proceso y una obsesión constante por reducir la variabilidad.
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p dir=»ltr»>Porque el verdadero enemigo de un gran producto no suele ser la receta.
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p dir=»ltr»>Es la falta de regularidad.
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p dir=»ltr»>Cuando un cliente vuelve, no busca una sorpresa.
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p dir=»ltr»>Busca reencontrarse con aquella emoción que un día le hizo decidir que merecía la pena regresar.
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p dir=»ltr»>Y cuando somos capaces de ofrecérsela una y otra vez, dejamos de fabricar pan, bollería o pastelería.
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p dir=»ltr»>Empezamos a fabricar confianza.
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p dir=»ltr»>Y, para mí, esa es la definición más sencilla de la excelencia repetible.
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p dir=»ltr»>Porque la creatividad puede conseguir que un cliente entre por primera vez.
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p dir=»ltr»>La excelencia repetible es la que consigue que nunca deje de volver.
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p dir=»ltr»>Angel Ortiz
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p dir=»ltr»>#CuadernoDeUnObrador #Panadería #Bollería #Pastelería #DesarrolloDeProducto #Calidad #ÁngelOrtiz #LaExcelenciaRepetible


